El estilo de decoración shabby chic es uno de los más populares hoy en día. Por eso, no es de extrañar que te interese aprender un poco más sobre él, para aplicarlo en tus estancias y demostrar que estás a la última en términos de moda y decoración. Pero, para empezar, vamos a tratar de explicarte cómo se define el estilo shabby chic y cuáles son sus características principales.

shabby chic

¿De dónde viene el estilo shabby chic?

Los orígenes de este estilo de decoración se encuentran en esas casas de campo inglesas antiguas, en las que son muy habituales elementos antiguos, casi hasta desgastados, en combinación con otros objetos y muebles más modernos y actuales. De hecho, el mismo nombre shabby chic significa algo así; shabby se refiere a aquello que está desgastado, desaliñado, avejentado, y chic a lo que está de moda, o se considera estiloso.

La combinación entre estos elementos, en principio poco compatibles o casi opuestos, consigue un aspecto único y llamativo, y si le pones un poco de ganas e imaginación, seguro que consigues unos resultados realmente espectaculares. Para ello, te vamos a dar unas pequeñas nociones básicas sobre las que puedes empezar a configurar tu propio estilo shabby chic.

¿Qué tengo que buscar para conseguir un estilo shabby chic?

El estilo shabby chic tiene, en términos generales, unas características propias y definitorias que lo hacen fácilmente identificable. Obviamente, también es adaptable a tus propios gustos y toques personales, pero la base desde la que suele partir consiste en los siguientes puntos.

Colores claros: Si te fijas, la mayoría de las estancias decoradas a lo shabby chic suelen contar con elementos claros. Predomina el blanco, sobre todo en las paredes o en los muebles de mayor presencia, porque así se consigue una mayor sensación de amplitud y luminosidad.

Pero no sólo en el blanco se quedan las opciones. Los colores pastel, como el beige, el azul claro, el verde, el rosa, o demás tonos claros se combinarán muy bien para lograr ese estilo tan propio de las casas de campo victorianas.

 Maderas y metales: En las casas antiguas predominaban los muebles realizados con madera y con hierro forjado. El aspecto de estos elementos, cuando están envejecidos o desgastados es el que le confiere ese toque tan particular, y es lo que estarás buscando para tu estancia shabby chic. Tal vez puedas optar por buscar esos muebles antiguos o restaurados o, de modo igualmente válido, quieras unos muebles y elementos modernos que intenten imitar o reproducir dicho efecto. Es más, también cabe la opción de que quieras aplicar personalmente alguna técnica de decapado para darle ese efecto de envejecido a algún mueble que tengas y que quieras incluir en esa estancia shabby chic.

Los complementos shabby chic: Una estancia no está completa sin esos elementos y complementos decorativos que se sumen a los muebles, sillones, sillas, etc. Y si nos fijamos en el verdadero estilo original, en esos espacios siempre están presentes las cortinas, cojines, telas, etc. que combinen, ya sea a través de colores sólidos o de estampados, siempre recurriendo a los tonos suaves y claros que explicábamos anteriormente, con los objetos principales. También podrás incluir objetos de porcelana, como jarras y jarrones, juegos de café y té, velas, etc. Todo aquello que creas que quede bien, y que encaje con lo que habría en una antigua casa inglesa de hace un siglo, funcionará a la hora de darle un toque shabby chic completo y atractivo a tu hogar. Y, para las paredes, son perfectos algunos cuadros y espejos, en los que, sobre todo, sean los marcos los que incidan en ese toque envejecido o antiguo, que no roto, que tanto estás buscando.

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